Mucho se ha escrito sobre el conocido artista plástico Xul Solar (Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari), amigo personal de Jorge Luis Borges.
Pero una faceta interesante de este intelectual del siglo XX es la de "Xul Solar lingüista". Y es que el artista había propuesto la creación de un “idioma universal” a partir de grafías especiales que integrarían la “panlingua” y el “neocreol”.
La propuesta del argentino Adolfo Ollavaca del “crefundeo” de 50.000 palabras es un antecedente en materia lingüística.
La búsqueda de un idioma cósmico había inquietado a Descartes en el siglo XVII. Más tarde se produjeron los intentos por implementar el "esperanto" en el mundo.
En 1629, Descartes escribía al abate Mesenne: “Sería oportuna la creación de un idioma artificial, regular, pero de alcance mundial. Ese idioma sería una especie de llave lógica para todas la ideas humanas”.
En 1666, el filósofo alemán Leibeitz proponía un idioma matemático al alcance de los pueblos de Europa. En 1887, un oculista del barrio obrero de Varsovia, Lázaro Zamenhof, da a conocer el “esperanto” idioma universal que, sin ser general, llegó a aprenderse en todas partes del mundo.
El neocriollo recreado por Xul Solar desde 1920 fue concebido como identidad lingüística y cultural para los pueblos de América Latina.
El idioma fusionaba las gramáticas
del español y el portugués, dos lenguas mayoritarias de la región. También
incorporaba elementos gramaticales y léxicos del guaraní, inglés,
francés, alemán, latín y sánscrito. Como ejemplo de las palabras de esta lengua
podemos mencionar: bau (edificio), sur (sobre o súper), g'ral
(en general), dootri (en otra parte), pli (complicado) y man
(humano).
Jorge Luis
Borges admiraba la propuesta lingüística de su amigo. Y lo eternizó en su
cuento "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius". Allí se refiere a Xul
Solar como el traductor de una frase utilizando lenguas innovadoras.
El neocriollo
tuvo un uso activo en la producción de Xul Solar. En sus pinturas intercaló
textos muy visibles en esa lengua. Luego de su muerte se publicó el título Los San
Signos, texto que reúne un conjunto de escritos del neocriollo y su aspecto místico.
El mismo surge de la observación de los 64 hexagramas del I Ching.
Los San signos son cuadernos y notas en los que Xul Solar exploró revelaciones que vivenció ante los símbolos del libro sagrado chino.
Xul Solar había
estudiado el Libro de las Mutaciones y re-utilizó sus ideogramas como índices de una gramática universal. Así, cada signo
representaba un portal para ingresar a estados espirituales que Xul trasladaba a
su producción multifacética.



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